viernes, 15 de junio de 2007

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NOTICIAS

Las desigualdades sociales que desnudó el controvertido semáforo del mapa SIMCE






Congreso de Psicopedagogía, 2006





"Prefiero ser feliz a ser inteligente" señalaba Jesús García Vidal, autor de decenas de libros e investigaciones en Psicopedagogía, además de la ya tan conocida Batería Psicopedagógica Evalúa, de la cual ya aparecieron los test para la evaluación de los cursos 1º, 3º y 5º de educación básica.
La intervención realizada por el investigador se refirió netamente a la evaluación que realizan los Psicopedagogos, tocando aspectos claves de ésta. García Vidal afirma que la evaluación psicopedagógica no es pura ni netamente aséptica, puesto que se contamina con los modelos educativos que posee el evaluador, el modelo curricular que posee la escuela, el modelo epistemológico imperante e integrado por quien evalúa, los modelos de orientación y los modelos de desarrollo y de enseñanza-aprendizaje que son parte inherente del evaluador, por lo tanto el logro de la objetividad en este proceso es un esfuerzo constante y permanente por parte del evaluador.


No es necesario clasificar a quien se evalúa


Para intervenir a una persona que posee alguna dificultad en el proceso de aprendizaje no es necesario clasificarla, no es útil, ya que ese no es el punto central del trabajo, sino que la verificación de los procesos, necesidades o capacidades que el sujeto posee, es por tanto necesario evaluar la competencia actual y potencial del sujeto en cuestión y su funcionamiento. Es entonces evidente que, la evaluación psicopedagógica, en la búsqueda de las dificultades y mejoras en el aprendizaje, debe enfocar su trabajo hacia la comprensión de éste.
Las dificultades de aprendizaje
Jesús García dentro de su intervención puso real énfasis en las dificultades de aprendizaje, las repercusiones y las posibles causas de éstas, señalando que se pueden explicar por:


- Los procesos metacognitivos
- Las bases del conocimiento
- Los procesos operativos


Cualquier tipo de déficit en ellos permitiría indicar alguna dificultad en el aprendizaje y queda claro además que las tres posibles causas dependen no sólo de factores intrínsecos de la persona, sino que juega un rol importante la estimulación externa que reciba el aprendiz durante todo su proceso educativo; un desnivel en la estimulación y cualquiera de éstos haría quedar trunco el proceso en sí.


García Vidal hace también referencia al proceso de atención, la que en el caso de personas que no son deficientes mentales o hiperactivos, sólo se encarga de fijar el límite que puede alcanzar el aprendizaje, lo que implica que una persona con una atención difusa o lábil va a establecer sus límites de aprendizaje hasta donde la atención permita y esté focalizada.


En consecuencia, García Vidal en su aporte a la Psicopedagogía deja claro que el profesional debe estar constantemente criticando, indagando e investigando, para de esta forma hacer que los procesos de diagnóstico e intervención tengan una resultado óptimo en quien la necesita y quien define la necesidad de ayuda, es decir, el aprendiz con dificultades de aprendizaje.

ENSAYOS Y OTROS

EDUCACIÓN CHILENA: “SOSTENEDORES” ESTRUJANDO “CAPITALES HUMANOS”




Padres y escuela, el constante debate*





A medida que las exigencias sociales, políticas y económicas avanzan, se genera una constante disyuntiva entre el ser y el deber ser. Tanto padres y escuelas se cuestionan sobre el cómo, qué y para qué educar. He aquí una perspectiva desde la Psicopedagogía.


¿Cuántas veces en la vida nos iremos a preguntar si estaremos educando a nuestros hijos de buena manera?, ¿Cuántas veces nos preguntamos que enseñar y cuándo enseñarlo? Estas son solo dos, de muchas preguntas que seguramente nos hacemos a diario, pero a pesar de ser tan cotidianas o recurrentes en el diario vivir, al momento de querer responder a ellas, parece no poder llegarse a una respuesta que nos asegure los resultados que pretendemos.


Es indudable que en nuestra sociedad caracterizada por rápidos avances en tecnología, se hace cada vez mas necesario formar nuevas generaciones capaces de adaptarse a los cambios tanto tecnológicos como estructurales, y es aquí en donde la educación que reciben nuestros niños y jóvenes toma un rol de gran relevancia, pero ¿A qué costo estamos formando personal competitivo?, ¿Cuánto ganan y cuánto pierden nuestros hijos al ser formados bajo una visión competitiva de la vida? En una balanza, ¿qué valoramos más, el trabajo competitivo o el cooperativo?, entonces ¿qué buscamos, niños inteligentes o felices?


Hoy en día tanto padres como educadores están avocados a formar niños y jóvenes capaces de responder a las exigencias propias de un sistema de vida competitivo que se desarrolla a gran velocidad, en donde pocas veces nos detenemos a reflexionar acerca de nuestros actos, los cuales en muchos casos, tal vez se encuentren muy lejos de llevar a nuestros hijos a un estado de felicidad en un futuro a largo o corto plazo. Lo que se pretende dejar a luz en estas líneas es la simple idea de que ni el mejor colegio, ni la mejor cátedra, ni los mejores recursos, e incluso ni las mejores intenciones nos aseguran la felicidad de nuestros niños; según mi forma de ver la vida (comprendiendo que la educación es un hecho social y que la sociedad la construimos nosotros y por lo tanto la educación es una realidad a la que nosotros damos forma y vida), creo que debemos sentarnos a pensar en que estamos fallando, y hablo de fallo porque hoy en día veo una gran cantidad de padres que se quejan de que tienen hijos que no quieren estudiar, que desean pasar la mayor parte del tiempo en la calle, que son muy inquietos y distraídos, lo que me lleva a pensar que pueden existir dos problemas. El primero puede estar relacionado o atribuido a los niños y jóvenes, seres desadaptados, demasiado inquietos, contestadores, cuestionadores (de los padres y de los profesores) y muchas otras connotaciones negativas que se les suele imputar. Por otra parte la causa de esta problemática -padres que no entienden cómo educar a sus hijos para asegurar su éxito y felicidad en la vida-, podría estar asociada a un sistema social y por tanto educacional que de cierta manera lleva a los educandos a sentirse cada vez menos comprendidos, siendo sometidos a sistemas educativos poco flexibles, carentes de autocrítica, de auto evaluación, tanto por los agentes de la educación como por los padres, los que muchas veces toman un rol de omnipotentes, libres de cualquier cuestionamiento o evaluación, por ser los portadores de la verdad y del conocimiento. Volviendo unas líneas atrás sinceramente creo que la causa de la problemática planteada se encuentra más cerca de esta última, no por un mero antojo, sino por lo que acotaré a continuación.


En la actualidad, nuestra educación para afrontar la bella diversidad de niños y jóvenes que se integran a la educación formal debe reconocer en cada uno un yo diverso, que está en movimiento y evolución, constantemente conociendo y buscando adaptarse a los desafíos de la sociedad. Sin embargo en este punto aparece la siguiente pregunta: ¿Quiénes son los personajes encargados de adaptarse a las nuevas exigencias cotidianas: los niños con su escasa experiencia o los profesionales que se preparan muchos años para trabajar en la educación de niños y jóvenes? Recordemos que el fin de la educación no es demostrar cuanto sabemos de un tema, sino que poder entregar este conocimiento de la mejor manera posible a los que nos oyen, por lo que nosotros los educadores somos los responsables de aplicar todo nuestro bagaje en función de que los aprendices efectivamente aprendan y es en esta tarea donde debemos dejar la soberbia, el orgullo, nuestros prejuicios y poner todas las herramientas con las que contemos para lograr que nuestros niños y niñas se desarrollen de manera plena, logrando así que no solo aprendan de historia, lenguaje y matemáticas, sino que aprendan a respetarse y aceptarse, diferentes como son y como se ven.


Para esto no debemos seguir siendo parte de ese juego de culparse unos a otros, padres culpando al colegio, colegios culpando al gobierno y el gobierno devolviendo la responsabilidad principal a la familia, cayendo en un círculo vicioso que trae consigo un solo perjudicado "nuestros hijos", ya que los padres de cierta forma ya tienen su vida hecha y los profesionales de la educación lamentablemente y me duele mucho decir esto, seguirán ganado su sueldo aprendan o no nuestros niños. Por todo lo planteado creo necesario pedir a las personas responsables de la educación de nuestros hijos (todos nosotros), que hagamos valer el derecho que ellos tienen de revelar ilusiones y desilusiones con respecto a su vida y hacia su entorno. No robemos la infancia a nuestros niños, pretendiendo que se transformen en adultos a escala, no pretendamos que nuestros hijos se transfiguren en los acarreadores de nuestros fracasos y sueños, por el contrario permitamos no solo que se desarrollen académicamente, sino que lo hagan en y desde su propia vida, que aprendan y se equivoquen pero en su vida, no en la que nosotros no pudimos hacerlo, para que así ellos desarrollen sus propios sentimientos y deseos, pues el imponer sueños y valores, puede ser tan dañino como negar el amor, el respeto y la comprensión a nuestros niños, para que así en un futuro próximo estos niños no tengan que llegar a cuestionarse si ellos son los amados, o solo amaban a quienes pretendían que fuesen. Por último les dejo una pregunta para que se la respondan así mismos y decidan que es lo que realmente quieren.


¿Preferimos un niño "educadito", correcto, atinado, tan preocupado de responder a las expectativas de sus padres, que llegan a tal punto de privarse incluso de manifestar sus verdaderos sentimientos, y emociones, pudiendo llegar a robar a un niño algo tan preciado y tan relevante en el desarrollo de los individuos como lo es su identidad? o ¿queremos niños y jóvenes que se quieran y respeten por lo que son, que luchen por ideales que no fueron impuestos, que puedan expresar libremente lo que sienten y lo que quieren?

* Jaime Reyes, Psicopedagogo

Algo más que sólo neuronas

Comprendido como el entramado neuronal que gobierna al ser humano, el Sistema Nervioso Central es la pieza fundamental a la hora de ejecutar una acción, tomar una decisión o representar una realidad, se ha convertido –según la filogenia- en una herramienta de trabajo, moldeada a punta de evolución, dificultades y problemas que en la medida de lo cotidiano van potenciando y generando nuevas vías de contacto, nuevas carreteras de información dentro de nosotros. La señal electroquímica, el impulso nervioso o la sinapsis nos dan la certeza de que las decisiones que elegimos y las acciones que ejecutamos son el resultado de una larga cadena en serie, contacto tras contacto de dendritas, vainas de mielina, neurotransmisores y botones sinápticos, los que previamente fueron moldeados y creados luego de la fecundación.
El hombre como tal jamás dejará de aprender, de crear y de cuestionarse sobre los misterios que encierran la vida, pero como ya es sabido esto no es posible o mejor dicho, se dificulta en la medida que las conexiones neuronales no son logradas en totalidad; un accidente, la falta de estimulación, la desnutrición o la falta de amor y preocupación mermarán drásticamente las posibilidades de que una persona logre mejores oportunidades de aprendizaje, mayor cantidad de veces en que se pregunte y ésta no consiga una respuesta a las inquietudes que en determinado momento tenga. En este punto se puede hacer la siguiente analogía: Piaget, luego de hacer las investigaciones con sus hijos y de someterlos a situaciones ya conocidas por muchos, decía: "cada vez que uno le enseña algo a un niño, le quita la posibilidad de descubrirlo por sí mismo",si seguimos la lógica de este razonamiento se puede extrapolar a que cada vez que una persona (tutor, padres, familia, escuela, etc.) no permita y estimule el desarrollo de su hijo a nivel neuronal, social o emocional también coartará las oportunidades que éste pueda tener, ya que limita su base biológica y le pone techo a lo que pueda lograr.
Es imperativo el conocimiento biológico y neurológico de los niños para evitar nuevos vacíos en quienes depositan su confianza educativa en nosotros. Al respecto puedo citar el siguiente ejemplo, en la actualidad chilena las Educadoras de Párvulos guían la planificación de su trabajo de aula según los lineamientos de las Bases Curriculares, las que dan gran importancia a la estimulación temprana de las funciones cognitivas de los niños entre otros objetivos importantes, de acuerdo con esto una Educadora que desconoce las funciones y estructuras neurológicas de un niño, tendrá dificultades de comprender cuales serán los verdaderos alcances de hacer una actividad u otra, cuales serán las estructuras que se verán implicadas en determinado aprendizaje o en un caso crítico, cuales serán los aprendizajes que se verán dificultados en el futuro por el hecho de no haber realizado el trabajo adecuado.
Aunque todo esto tiene un tinte biológico, no hay que dejar de lado las implicancias sociales que tienen hoy en día el limitar a un niño en el logro de un aprendizaje, sobretodo ahora en nuestra tecnocrática sociedad.




Rodrigo Espinoza V, Psicopedagogo

jueves, 14 de junio de 2007

ENTREVISTAS

Entrevista a Ximena Saball, Coordinadora del Centro de Intervención Psicopedagógica para adultos, único en Chile


CENTRO DE INTERVENCIÓN PSICOPEDAGÓGICA

Ubicado al interior de la sede de educación, el Centro de Intervención Psicopedagógica (CIP) entrega atención integral a los alumnos de educación superior del Instituto Profesional Los Leones.
Con más de cuatro años de funcionamiento, el CIP que nació como un proyecto piloto, ha sido la puerta de entrada para el mundo laboral de los futuros Psicopedagogos que se forman en la Escuela de Educación, lugar donde realizan su práctica profesional y ponen a prueba todos los conocimientos adquiridos durante los años de estudio.
Conversamos con la coordinadora del CIP, la profesora Ximena Saball quien nos contó la historia de este lugar, los aportes hacia la Psicopedagogía y las proyecciones que genera su constante progreso.



¿Cuáles fueron los objetivos con los que se creó el CIP?

Se creó fundamentalmente con el objetivo de que la carrera de Psicopedagogía tuviera un lugar donde los alumnos hicieran su práctica profesional y que ésta práctica fuera en un ámbito totalmente diferente al que se había hecho anteriormente, es decir, antes de que existiera el Centro, sólo se hacía práctica en establecimientos educacionales, principalmente en enseñanza básica. Entonces, al interior de la carrera varios profesores empezaron a plantear la idea de ampliar ese ámbito de intervención, de modo de abarcar la enseñanza media y los adultos.

Pero, ¿esto respondía principalmente a la necesidad de que al interior de la carrera los propios alumnos estuvieran presentando dificultades académicas?

No, el planteamiento fundamentalmente fue con el propósito de abrir una nueva área de intervención y no porque hubieran mayores o menores dificultades. De hecho hace unos tres años atrás, la demanda de alumnos era muy reducida.
Obviamente hay que tener capacidad de análisis respecto del cómo se están dando los aprendizajes en la carrera, ver como es el desempeño de los alumnos en una etapa terminal, donde existe una referencia mucho más clara si tienes un Centro donde se realiza la práctica, donde hay evaluación constante y ésta se puede hacer llegar a la dirección de carrera.

Dentro de la literatura existente, hay un Seminario de Investigación al interior del CIP, en tiempos de la otrora Clínica Psicopedagógica, ¿qué puede decir al respecto?

Efectivamente existe un Seminario en el cual se midió el grado de satisfacción de las personas que asistían como beneficiarios a la Clínica, puesto que las personas que llegaban era de manera impuesta, es decir, quien estuviera en causal de eliminación era derivado a la Clínica para realizar la correspondiente intervención Psicopedagógica, al alumno en este proceso se le apoyaba para que pudiera continuar sus estudios de forma regular


Ahora, en la práctica el apoyo que se les da a las personas ¿es realmente efectivo, cumple el efecto esperado, que logre superar sus ramos y que no quede a mitad de camino?

Yo creo que la mayoría, en un gran porcentaje de los casos es efectivo, si es que hay una continuidad en el trabajo, si las personas que son derivadas viene un par de veces, considerando que son aproximadamente 18 a 20 sesiones en el semestre. Si la persona ni siquiera asiste un 50% obviamente que la intervención no tiene ningún grado de éxito porque no hay continuidad en el trabajo. Otro punto que considero importante, es que no debe haber otros problemas asociados al estado de ánimo, entiéndase como depresiones, trastornos u otra dificultad.

Considerando lo anterior, en el trabajo que existe al interior del CIP, no sólo existe un trabajo psicopedagógico, también hay una variante psicológica, ¿cómo se apoya ese trabajo?

Desde hace un año tenemos en conjunto con los practicantes de Psicopedagogía, practicantes de Psicología y se trata también de entregar herramientas en tratamientos breves a personas que tienen dificultades en cuanto a inseguridad, autoestima y ansiedad, pudiendo controlarlas ellos mismos luego de un período de 8 a 10 sesiones y que además no necesiten de medicación. En los casos más severos, la persona es derivada a los profesionales correspondientes.

Como proyección para el CIP, ¿es posible que se pueda abrir una puerta hacia la comunidad, hacer una intervención in situ con un grupo de practicantes o de integrar gente ajena a la institución?

En cuanto a profesionales ya existe un Psicólogo, pero en términos generales creo que las personas que presentan dificultades necesitan redes de apoyo, no sólo un trabajo unipersonal. En lo que respecta a integrar personas para intervención, como alumnos de educación media u otros, el segundo semestre de 2006 vamos a iniciar un proyecto inicial con alumnos de enseñanza media, de hecho ese es uno de los objetivo del Centro: abrirse a la comunidad, no obstante y dentro de mi punto de vista personal, es un proceso que se debe ir dando paulatinamente, principalmente porque la capacidad del Centro es una y hay que manejarla con cuidado y continuar adquiriendo experiencia, ya que estamos en un terreno (alumnos de educación superior) donde hay pocas investigaciones al respecto y eso es lo que necesitamos.
De hecho, a nivel nacional es el único lugar donde se atiende psicopedagógicamente a adultos
Si, el resto de las entidades atiende a personas menores de 18 años. En cierta medida creo que somos pioneros en nuestro país o los que fuimos más osados en asumir un nuevo desafío. Ahora bien los establecimientos de educación media también están incorporando a los Psicopedagogos dentro de su staff, lo que amplía más el campo de acción de éstos.

Dentro del CIP como es el perfil del futuro profesional, ¿está completamente capacitado o en el avanzar del proceso más práctico se va afianzando?

Creo que se dan ambos aspectos, existe una preparación general en términos de actitudes personales, de búsqueda, de creatividad y de atreverse a enfrentar nuevas situaciones. También llegan a un punto en que están absolutamente convencidos y comprometidos con la carrera, tratando de desarrollar nuevas áreas, investigar, ir más allá y cuestionarse, lo que se convierte en el principal punto o motor de avance. Y es también lo que a nosotros como Centro nos ha impulsado, porque de atender alumnos de una sola carrera, ahora integramos personas de todas las carreras que necesiten del apoyo y orientación psicopedagógica, ya sea en intervención individual, grupal o en talleres, pero quizás aún más importante es todo el conocimiento que se está generando como producto de la creatividad de los practicantes y de la ampliación de las intervenciones hacia las personas.

Dentro de la Psicopedagogía existe la intervención en aula, sin embargo en el CIP el trabajo es netamente clínico, ¿cuáles serían las posibilidades de crear una variante u opciones para hacer una intervención dentro de las salas de clases?

Depende de cómo se haga, pero creo que puede ser una alternativa en la que debes relacionar otros docentes, estudiantes y en el como asuman su inclusión en el Centro, hasta que se genere una relación natural y recomienden la labor profesional a otras personas. Evidentemente es un tema que necesita más tiempo de madurez, además de un reconocimiento más público de los avances de las personas y su trabajo.

CONTACTO

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